En primer lugar, que sea Concejala de Educación y Cultura, no significa que no pueda hacer con mi vida privada lo que crea conveniente.
En segundo lugar, si creo en la educación pública, pero las circunstacias familiares y personales de cada uno de nosotros son diferentes y eso hay que respetarlo pues estamos en un país demócratico y tenemos la suerte de poder elegir según nuestras circunstancias.
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