Un grupo de jóvenes prestaron ayuda a los inmigrantes a la espera de la llegada de los servicios sanitarios.

Lo que iba ser una velada entre amigos en la playa terminó siendo una noche para no olvidar. Un grupo de seis jóvenes, que se encontraban el pasado 8 de junio alrededor de las diez de la noche en la playa de la Caleta de Maro, fueron testigos de cómo llegaba a la costa mareña una patera con cuatro inmigrantes en su interior, todos varones de origen senegalés de entre 15 y 20 años de edad.
Ante la mirada estupefacta de los jóvenes, los inmigrantes llegaron a la playa en una balsa inflable a fuerza de remo. Tras desembarcar, dos de ellos se desplomaron en la arena, mientras que sus compañeros pedían auxilio a los jóvenes. Yo solo podía decir dadles agua y algo de comer’, recuerda uno de los protagonistas de la escena, Christian David Callejón.
Seguidamente, los jóvenes, a los que se había sumado una pareja de extranjeros que también estaban en la playa, se pusieron en acción. Les quitamos la ropa y los tapamos con nuestras propias toallas y mantas para calmar el principio de hipotermia que presentaban. Nos contaban que llevaban cuatro días en el mar y que embarcaron en Marruecos, desde donde salieron varias pateras a la vez. En su embarcación viajaban cuatro compañeros más que cayeron al mar a lo largo del viaje’, relata Christian.
Tras estos primeros auxilios, los jóvenes se pusieron en contacto con los Servicios de Emergencia del 112 para pedir ayuda. Pasado un tiempo, y viendo que no llegaban efectivos, los jóvenes volvieron a llamar. Es inexplicable que los servicios tardaran más de una hora en llegar a la playa. Primero llegaron cuatro coches de la Guardia Civil sin equipamiento para socorrerlos y quince minutos más tarde llegó una ambulancia. Creo que podían haber actuado mucho más rápido’, considera el joven.
Dos enfermeras realizaron una primera intervención en la misma playa intentando, sin éxito, ponerles suero a los dos inmigrantes en peor estado. Posteriormente, los cuatro individuos fueron trasladados al Hospital Comarcal de la Axarquía donde fueron atendidos por los servicios sanitarios.
Será un día que no olvidaré en la vida, aún recuerdo la cara de uno de ellos cuando lo tenía en mis brazos mientras le daba de beber. Sentí que agradecía mi gesto con la mirada’, recuerda emocionado Christian.




