La Cueva de Nerja acoge la actuación del Ballet Argentino de Julio Bocca.

Como afirmaba Carlos Gardel, el tango hay que sentirlo, no basta con tener una voz más melodiosa, para disfrutar de él, hay que vivir su espíritu’. Muestra de esta esencia, se pudo respirar este miércoles, 14 de julio, en la segunda velada del 51º Festival Cueva de Nerja y es que, en esta ocasión, era el turno del Ballet Argentino Fundación Julio Bocca.
Dividido en cinco escenas, el espectáculo Tango de burdel, salón y calle’ hace un recorrido por la historia de este baile, desde su nacimiento, allá por el año 1860, hasta su evolución en nuestros días. De la mano de la voz de Karina Levine y los acordes de la orquesta China Cruel, los asistentes pudieron viajar a la mismísima Argentina para vivir de cerca los años gloriosos de uno de los bailes más sensuales del mundo.
Con un toque de humor en algunas de sus escenas, en la actuación también tuvieron cabida modalidades como el rock, el twist y la balada pop, una de las principales sorpresas del espectáculo. Junto a las acrobacias y música dance, el sentir de la presencia de estos bailes era reflejar una de las etapas más difíciles del tango: su decadencia al ser desplazado por la juventud argentina.
Derroche de voz. Interpretando ambos sexos, la cantante Karina Levine hizo las delicias de los asistentes con un torrente de voz que, en más de una ocasión, arrancó el aplauso del patio de butacas. Sensualidad, ternura y fuerza dieron vida a las partituras.
Tras esta actuación, el Festival llega a su ecuador este jueves, 15 de julio, con el espectáculo del Ballet del Teatro Nacional de Praga, actuación que se repetirá este mismo sábado. Ya el viernes, la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española tomará el relevo.




