Golpe al furtivismo en Maro y alrededores
La Razón ha publicado los detalles de una operación que ha sacudido el ámbito de la conservación en nuestra zona. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Málaga ha dado por concluida la “Operación Venatus”, una investigación exhaustiva que ha permitido desmantelar una red organizada dedicada a la caza ilegal de cabras monteses en el Parque Natural Sierra Tejeda, Almijara y Alhama, espacio natural compartido por las provincias de Málaga y Granada.
El punto de partida de esta operación fue el hallazgo, en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo —una de las joyas naturales más cercanas y queridas de Nerja—, de varios ejemplares de cabra montés decapitados. Estos restos evidenciaban una práctica selectiva y dañina: los autores se centraban en grandes machos de entre 12 y 16 años, precisamente los ejemplares más valiosos para la regeneración genética y la estabilidad de las poblaciones silvestres de la especie.
Según el comunicado oficial de la Guardia Civil, los furtivos aprovechaban la época de celo —cuando los animales son más vulnerables y activos— y la compleja orografía del terreno en Maro para realizar incursiones al atardecer y en horario nocturno, minimizando así el riesgo de ser detectados. Durante uno de los dispositivos de vigilancia nocturna desplegados específicamente en la zona de Maro, los agentes lograron interceptar a los sospechosos en plena acción. En el registro del vehículo utilizado por el grupo se intervino un rifle de precisión, desmontado y cuidadosamente oculto en el interior de una mochila.
La investigación, que se prolongó durante meses, reveló el modus operandi del grupo: los tres implicados se valían de su condición de socios en varios cotos de caza legales, situados fuera del Parque Natural y fuera incluso de la provincia de Málaga, para obtener precintos y documentación oficial que les permitía aparentar que los trofeos procedían de capturas legales realizadas en terrenos de Granada. De esta forma pretendían eludir cualquier control policial.
Sin embargo, las pruebas acumuladas —reforzadas por la estrecha colaboración de la guardería de la Reserva Andaluza de Caza— demostraron sin lugar a dudas que las actividades se desarrollaban de manera clandestina dentro del propio espacio protegido, incluido en la Red Natura 2000. Los furtivos incumplían sistemáticamente las comunicaciones obligatorias previas a cualquier actividad cinegética y falseaban las actas de rececho para encubrir sus delitos.
A las tres personas investigadas se les atribuyen delitos contra la fauna, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal organizado. Las diligencias policiales ya han sido remitidas a la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo de Málaga, que deberá determinar los pasos siguientes en el procedimiento judicial. Paralelamente, los investigadores han solicitado la revocación inmediata de las licencias de armas de los implicados como medida cautelar.
Este caso pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de nuestros espacios naturales más valiosos y la necesidad de mantener una vigilancia permanente. Maro, con sus acantilados espectaculares y su rica biodiversidad, merece el máximo respeto y protección por parte de todos.




