Desde ayer domingo, los nerjeños están sufriendo esta tormenta de polvo subsahariano.

Debido al fuerte viento del sur en la zona del desierto del Sahara, Nerja se ve sumida en una neblina de color grisáceo.
La calima es un fenómeno meteorológico consistente en la presencia en la atmósfera de partículas muy pequeñas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión.
Estas tormentas de polvo, en función de su densidad, producen una disminución en mayor o menor medida de la visibilidad y la aparición de molestias en ojos, nariz y garganta.
Si es persistente o abundante, al cabo de unos días suelen aparecer otros síntomas como broncoespasmos, crisis respiratorias y asma.
Su desaparición está condicionada por los cambios en la presión atmosférica, que puede dar origen al viento o a la lluvia.




