El alcalde recordó durante el acto el compromiso de las instituciones para erradicar la violencia.

El Museo de Nerja, lugar de trabajo de Ana Márquez, fue el punto de concentración donde acudieron aquellos que quisieron rendir homenaje a la directora, que fue asesinada el pasado viernes, presuntamente a manos de su pareja.
En el mismo lugar, La Fundación Cueva de Nerja ha oficiado una junta plenaria extraordinaria, que ha estado presidida por el vicepresidente primero de la Fundación y alcalde de Nerja, José Alberto Armijo.
Una vez concluida la reunión, el alcalde ha comenzado con las lecturas de las propuestas aprobadas, donde condenaban ‘enérgicamente la muerte violenta de Ana María Márquez’, al mismo tiempo que expresaba su pesar por su trágico fallecimiento y trasladaba ‘mi más sentido pésame a sus familiares y amigos’, así como, al Ayuntamiento de Torrox, localidad en la que era vecina.
Tras estas palabras, Armijo manifestaba ‘mi apoyo y solidaridad a los trabajadores de la Fundación Cueva de Nerja, compañeros de Ana’ y añadió ‘el compromiso de las administraciones que forman parte de la Fundación Cueva de Nerja para seguir trabajando en la erradicación de todo tipo de violencia y en particular la violencia de género’.
Antes del minuto de silencio en memoria de la directora del Museo de Nerja, Antonio Montesinos, técnico del Museo de Nerja y estrecho colaborador de Ana María, declaró, en nombre de sus compañeros, que había sido ‘el vil e inhumano crimen’, al mismo tiempo que pidió que la justicia actúe ‘de forma contundente’.
Por último, tras las intervenciones se produjo un minuto de silencio.




