El socorrista Antonio Joaquín González fue agredido por un bañista que le recriminó que no se lanzase al agua a socorrer a su hija.

El pasado domingo, en la playa de Calahonda, el padre de una menor agredió a González, que se encontraba haciendo su turno, recriminándole que no se lanzase al agua a socorrer a su hija, de nueve años y a otros tres miembros de su familia.
Según las declaraciones de González, advirtió durante toda la tarde a los bañistas de la playa del mal estado del mar y de la prohibición impuesta por la bandera roja que ondeaba en el lugar.
Aún así, un grupo de bañistas, a pesar de los reiterados avisos, obviaron las advertencias y la prohibición y continuaron metiéndose en el mar.
En un momento dado, los tres adultos y la menor se encontraron en dificultades, justo debajo del Balcón de Europa, momento en el que el socorrista dio aviso a la moto de agua, que se encontraba en esos momentos en la playa de La Torrecilla.
Los socorristas nerjeños tienen impuesto por sus coordinadores, que en caso de bandera roja, han de avisar a la moto de agua para proceder al rescate, no poniendo también en peligro sus vidas.
El supuesto agresor, que también se había lanzado al agua, tuvo que ser ayudado por la moto acuática para poder salir, abalanzándose sobre González y golpeándole en la cara.
En el parte de lesiones que ha acompañado a la denuncia constan contusiones a nivel cervical, en la boca, el mentón y la nariz.
El bañista, una vez que se hubo calmado, fue hasta el socorrista y le pidió perdón, achacando su estado a los nervios de ver a su hija en peligro.




