Esta madre denuncia el rechazo al que se ve sometido su hijo, en los campamentos, por padecer necesidades especiales.

«Yo tengo un hijo discapacitado con necesidades especiales, esta Semana Santa, al igual que la semana blanca pasada, por temas laborales, no tenia donde dejar a mi hijo y pregunte para llevarlo al campamento», explica Ana Rosales.
El pequeño es capaz de andar, comer y hacer el resto de actividades completamente solo, pero su discapacidad hace que le resulte imposible controlar su actividad intestinal.
«Me parece vergonzoso que yo, como madre trabajadora y un hijo especial, que es uno igual que todos, me lo rechacen en todos los campamentos y tenga que pagar a una niñera, y me nieguen la participación en los campamentos porque no quieren tener a un niño con responsabilidad como el mío», manifiesta esta madre nerjeña.
Ana comenta que su hijo, al igual que los demás, tiene muchas ganas de estar en estos campamentos, distraerse, jugar con otros niños y aprender cosas nuevas, que por otra parte, sería un gran estímulo para él.
Según sus declaraciones «llevo muchos rechazos por parte del personal y quiero que esto se escuche por todo Nerja. Un pueblo como el nuestro tiene que estar preparado para cualquier situación como la que me está pasando».




