Su dueña, Jone Jauregui, recibía este lunes una llamada de la perrera de Artxanda un mes después de su desaparición.

Cuando un animal se pierde y lleva microchip, es habitual que la persona que lo encuentra lo lleve a un veterinario para averiguar quién es su dueño. Pero, ¿y si la llamada la recibes de un lugar a casi 1.000 kilómetros de donde desapareció tu mascota? Esto es lo que le ha ocurrido a Jone Jauregui y a su perrita, Zuri, que se perdió el 12 de agosto en Nerja y ha aparecido inexplicablemente un mes después en una perrera de Bilbao.
‘Zuri es un bodeguero, una raza muy activa y nerviosa. Aunque soy de Bilbao, vivo en Nerja porque me dedico a dar clases de Equinoterapia en el centro Nerjaventura a niños discapacitados del Taller de la Amistad. No es la primera vez que se escapa, mi domicilio está en la plaza de Los Cangrejos, cerca de La Torrecilla, y la perra ya es conocida en la playa por los bañistas e incluso los socorristas. A menudo salta la valla de nuestra vivienda y se pone a jugar’, explica su dueña a Infonerja.
A pesar de ello, Jone Jauregui destaca que siempre terminaba volviendo a casa. ‘Decidimos dejarla alguna vez en las cuadras de la hípica, pero conseguía escabullirse y corría detrás de nuestro coche. Zuri tiene algo especial, interactúa con todo el mundo. Suele estar en las sesiones que realizamos con los alumnos de la terapia y ha llegado a conectar con niños autistas que no tenían apenas relación con su entorno’, añade.
Desgraciadamente, el 12 de agosto, Zuri no regresó a su hogar. ‘Desapareció justo el día de mi cumpleaños, había mucha gente en casa y no nos dimos cuenta de que no estaba. Pedí ayuda a través de las redes sociales e incluso la asociación CAS Nerja se prestó a colaborar para encontrarla. No supimos más de ella hasta que este lunes recibí una llamada de la perrera municipal de Artxanda, en Bilbao, para decirme que la Ertzaintza la había encontrado con arnés y correa cerca de la estación de autobuses’.
Jone Jauregui todavía no se explica cómo su mascota ha recorrido casi 1.000 kilómetros, cruzando de punta a punta la geografía española. ‘La única explicación coherente que encuentro es que alguien de Bilbao la encontrara en Nerja, se la llevara en tren y al bajar, como la perra reconocería la zona porque increíblemente todo ha ocurrido en mi ciudad natal a la que vamos siempre en vacaciones, se escaparía esperando que alguien la recogiera para llevarla a casa’.
Sea como fuere, su dueña celebra que esté sana y salva y que se encuentre con su familia en Bilbao. ‘Mi hermano la ha recogido y dice que estaba muy asustada, pero que en cuanto se sintió segura volvió a jugar con la pelota como siempre. Ahora tiene hasta su club de fans y, aunque he pedido que me la manden a Nerja, mi familia dice que se la queda hasta que les visite en Navidad. Mis amigos dicen que todo esto ha pasado porque Zuri es vasca, echaba de menos sus orígenes y decidió volver ‘a pata’, bromea Jauregui.




