Busca ayuda para acceder a un tratamiento experimental que le permita seguir junto a su esposa y sus hijos.
Hay historias que trascienden cualquier cifra, cualquier diagnóstico y cualquier estadística. Historias que hablan de amor, de familia y de la voluntad de seguir adelante incluso cuando la vida golpea con toda su dureza.
La de Scott Edwards es una de ellas.
Scott es esposo de Rachael y padre de Isabella y Massimo. Hace algo más de un año recibió una noticia que cambió por completo el rumbo de su vida: los médicos le diagnosticaron un glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos que existen.
Tras someterse a una compleja cirugía cerebral, sesiones de radioterapia y quimioterapia, llegó un momento de esperanza. La familia decidió mirar hacia adelante y aprovechar cada instante. Alquilaron su casa y emprendieron un viaje para enseñar el mundo a sus hijos, convencidos de que la vida les estaba ofreciendo una segunda oportunidad.
Sin embargo, durante los primeros días de aquel viaje comenzaron las convulsiones y las pérdidas de conocimiento. Las pruebas médicas confirmaron poco después la peor noticia posible: el tumor había regresado.
Las opciones convencionales se habían agotado. Scott ya no puede ser operado nuevamente ni recibir más radioterapia.
Aun así, la esperanza sigue existiendo.
Scott ha sido aceptado para recibir un tratamiento de inmunoterapia personalizada con células dendríticas en los laboratorios LDG de Alemania. Aunque el glioblastoma sigue siendo una enfermedad extremadamente difícil de combatir, este tratamiento podría ayudar a reducir el tumor y ofrecerle algo que para él vale más que cualquier otra cosa: tiempo.
Tiempo para ver crecer a Isabella y Massimo.
Tiempo para seguir compartiendo la vida junto a Rachael.
Tiempo para crear nuevos recuerdos con su familia, sus amigos y todas las personas que forman parte de su vida.
Lejos de rendirse, Scott continúa afrontando esta batalla con una fortaleza admirable. El apoyo recibido durante estos meses le ha permitido mantener la esperanza y seguir luchando cada día.
Ahora necesita ayuda para poder acceder a este tratamiento.
Cualquier aportación, por pequeña que sea, puede marcar la diferencia. Y quienes no puedan colaborar económicamente también pueden ayudar compartiendo su historia para que llegue al mayor número posible de personas.
Porque a veces la ayuda más valiosa no consiste en cambiar una vida, sino en regalarle más tiempo para seguir viviéndola.
Las personas que deseen colaborar pueden realizar su aportación a través de la campaña solidaria habilitada por la familia:
Desde Infonerja nos sumamos a la difusión de esta iniciativa y enviamos todo nuestro apoyo a Scott y a su familia en esta difícil batalla.




